Chicos desconectados

Hace 6 años ya que inició mi travesía como padre de familia en
el ámbito escolar de mis hijos. Labor complicada, buscar la mejor opción escuela para ellos.

Una escuela con clases de “computación” jamás estuvo dentro de mis prioridades para ellos. Y es que, habiéndolos visto desarrollarse frente a una computadora bastando apenas un par de horas de “entrenamiento” de mi parte, mostrándoles como usar los dispositivos de interacción con ella (y claro, gracias a Gcompris), comprendí que cualquier intento de enseñanza en la escuela acerca de las “mas recientes herramientas” (léase Microsoft Windows © y Office © ) sería prácticamente inútil.

Incluso muchos años atrás (en los tiempos de Microsoft Windows 3.11) tuve la oportunidad de participar como instructor en cursos de verano de “computación” para niños. Una experiencia poco relevante para ellos, en primer lugar por su velocidad de aprendizaje, y en segundo porque al paso de unos pocos años, los entornos y aplicaciones habían cambiado de buena manera.

No; mi interés principal siempre ha sido que desarrollen sus sentidos y su inteligencia, no que aprendan a usar X o Y tecnología. Para eso estoy yo en casa.

La moda desde hace muchos años, por supuesto, ha sido éste tema casi como obligatorio. Anormal es para muchos el que un niño no “aprenda computación” en la escuela.

Curioso es ver éste reportaje (ya de hace unos meses) de Le monde intitulado “Esos hipsters desconectados”. En el nos habla de la escuela Waldorf de la Península, en Mountain View California, a la cual la mayoría de los empleados de las empresas de tecnología en Sillicon Valley envían a sus hijos a estudiar. ¿La gran peculiaridad? No hay clases de computación. Nada. Cero.

¿Acaso no resulta irónico? Hijos de personas las cuales la computadora y el Internet forman parte de su vida diaria, en escuelas donde no hay una sola computadora; al menos no para los niños.

Dicen cosas como “la computadora es solo una herramienta“, y “para aprender a escribir, es necesario aprender a hacer grandes gestos (con la mano)…las computadoras disminuyen la experimentación física y emocional“.

Y es que resulta harto comprensible. Las herramientas computacionales (sistemas operativos y aplicaciones) cada vez resultan mas sencillas de utilizar. Es mucho mejor que utilicen su tiempo en la escuela para desarrollar habilidades cognitivas, físicas e incluso artísticas.

Claro: se entiende que en el caso de los paterfamilia de Waldorf School, todos tienen una computadora en casa en las que sus hijos pueden disponer de ellas a discreción. Algo no precisamente factible en México; sin embargo, y aún en esos casos, creo que el énfasis en las “clases de computación” es totalmente inútil.

Hay que entender que la computadora nunca será el fin: siempre será UN medio. ¿No será momento de regresar a lo básico, eliminando los factores asesinos de la creatividad?


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