El fraude de los “tele-concursos”

Creo que ya le entendí­ a estos fraudes.

Te ponen un programa en la TV con un par de conductores (las conductoras generalmente atractivas), donde hacen una bola de concursos para idiotas (es decir: los puede ganar cualquier persona con tres dedos de frente) en los que, de ganar, se llevan de inmediato una cantidad de dinero (generalmente menor a los $5000 pesotes).

Después empiezan a motivar a los televidentes a llamar o enviar mensajes por celular, recalcando siempre lo “sencillo” que es ganarse la cantidad de dinero prometida.

El detalle está en:

  • Las llamadas o los mensajes cuestan $13 mexican pesos cada uno.
  • Al llamar o enviar mensaje, recibes una respuesta: “Gracias! Recibimos tu mensaje. Recuerda que mientras mas mensajes envies, mas oportunidades tienes de participar”. Lo mismo cuando haces una llamada.

La mecánica de los “concursos” es precisamente esa: no es concurso por los “juegos” que ponen en la TV, sino porque tu llamada o mensaje participa en un sorteo entre todos los que llaman. Sin embargo, para dar una impresión mas diáfana, los conductores hacen pensar que las llamadas de los participantes son totalmente en lí­nea. En vez de eso, resulta que uno llama o enví­a mensaje y, en todo caso y si resultaste ganador del concurso, te llaman y te ponen en vivo con los conductores para, ahora si, participar en el concurso para bobos. Para que todo se vea mas dramático, se tardan en aceptar al ganador hasta que el “tiempo” elegido para llamar se agota -una vez terminado el tiempo, se quejan amargamente los conductores de que “nadie” les llama, cuando seguramente tendrán en cola varias decenas de mensajes-. Esto motiva a los televidentes para que piensen que *nadie* ha llamado, y que solamente esperan a que él llame. Otro estí­mulo para que la bola de crédulos llame es prácticamente dar la solución a sus “acertijos”.

El negocio, obviamente, es para ellos quienes obtienen la jugosa recompensa de los $13 por llamada o mensaje.

Ahora que lo recuerdo, nunca he visto a un interventor de la Secretarí­a de Gobernación que de fe de la validez de estos concursos.

Autoridad: ¿dónde estás?

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