Monthly Archives: September 2006

Linux + RAID + Partición boot

Durante casi un dí­a y medio estuve figurando como hacer funcionar Ubuntu 6.06 en una máquina con un arreglo de discos por software tipo RAID1. Esto ya lo habí­a hecho en CentOS y Redhat en varias instalaciones, y *siempre*, invariablemente, me dió problemas principalmente con grub, al arrancar la máquina. Al parecer este problema ya es bastante conocido por Google.

El esquema con el que intentaba instalar fué:

  • Dos discos duros SATA
  • Cada disco con 4 particiones, a saber (y en ese orden):
    • root
    • opt
    • boot
    • swap
  • Dispositivos software RAID1, cada uno con las particiones correspondientes de cada disco duro.

De acuerdo a este esquema, también la partición “boot” queda en un dispositivo raid. De acuerdo a muchas experiencias que se pueden observar en el Interne’, no se recomienda que la partición boot quede en RAID1, sino aparte como partición standalone. Aparte de que eso me parece una pésima idea (es como tirar a la basura la redundancia que estas haciendo), yo sabí­a que en esta ocasión no podí­a ser diferente, ya que ya lo habí­a logrado con CentOS.

Procedí­ a instalar el sistema operativo de la forma normal. Cabe decir que, si no igual a la configuración de RAID en Redhat o CentOS, si es muy similar cuando menos en concepto, y me resultó sumamente sencillo hacerlo. El problema vino después:

Una vez instalado el sistema operativo en la máquina, procedí­ a bootear. Grub aparece con las opciones debida y se activa la opción default. Un espantoso error:

Error 15: File not found 

Como ya mas o menos me esperaba este error, procedí­ a buscar lo que habí­a que hacer para copiar el arranque en cada una de las particiones individuales. Procedimiento sencillo, relativamente. Arrancar con un CD de Linux (preferí­ el disco 1 de CentOS) y correr grub.

Sencillo en realidad:

grub

root (hd0,2)

setup (hd0)

root (hd1,2)

setup (hd1)

 ¿Porqué así­? Porque la partición boot es la número dos en el esquema que planteé al principio, ¿recuerdan? 0=root, 1=opt, 2=boot. Esa es la raí­z del sistema de arranque. Lo tenemos que hacer con los dos discos duros (hd0 y hd1).

Una vez hecho esto, no quedaba mas que reiniciar y esperar ver lo grande que es Linux. Error.

De nuevo, el fatí­dico error 15. Comenzó la desesperación. No sabí­a que me estaba faltando. ¿Serí­a en otro número de partición? Tal vez… pero en ningún otro número está el stage1 de grub… ¿entonces?

Después de practicamente un dí­a de estar buscando las alternativas, se me ocurrió darle un ojo al archivo /boot/grub/menu.lst, y de pronto el mundo se iluminó.

En la sección default encontré algo como lo siguiente:

title           Ubuntu, kernel 2.6.15-22-386

root            (hd0,0)

áHe ahí­! ¿Porqué diantre Ubuntu eligió a (hd0,0) como la partición boot, cuando en ningun momento yo la puse de ese modo?

Pues voilá! Modifiqué esta lí­nea para reflejar la ubicación de mi *real* partición boot, para que quedara mas o menos así­:

title           Ubuntu, kernel 2.6.15-22-386

root            (hd0,2)

Y presto. Al reiniciar, entró hasta donde tení­a que entrar. Iluso de mi, creyendo que ya el problema estaba solucionado, procedí­ a hacer la debida actualización después de la instalación desde cero. Noté una actualización del kernel, y no sospeché nada. Reinicié el sistema al terminar, y sopresa! Lo que era de esperarse.

Error 15: File not found

Claro. Con la actualización al kernel, Ubuntu decidió generar de nuevo un menu.lst, con la misma configuración que puso en la instalación.

Dado el apuro, no me quedó otro remedio que reinstalar el sistema, pero ahora haciendo un cambio al esquema de particionamiento: boot siempre como primera partición del sistema, luego todo lo demás. Una vez que se reinstaló todo, el sistema arrancó de mil maravillas (no sin antes haber hecho el procedimiento comentado anteriormente para copiar el sector boot a cada disco duro).

Moraleja: siempre pon la partición donde estarán alojados los contenidos del directorio boot como primera en el sistema.

Abur! 

El día de la estupidez

Quisiera proponer este dí­a, junto al 6 de agosto como el dí­a internacional de la estupidez humana.

Cuesta mucho trabajo intentar comprender las razones que llevaron a ambos bandos a cometer tales atrocidades. Existen muchas teorí­as, unas mas inteligentes que otras, con respecto a lo que sucedió principalmente el 11 de septiembre del 2001. Muchos se lo atribuyen al mismo gobierno de los USA, otros a Osama Bin Laden, otros a los judí­os. Sea quien sea el que haya planeado todo esto, el hecho es que desafortunadamente somos parte del mismo planeta, así­ como de la misma estupidez humana.

Las noticias de Rusia lo confirma: el terrorismo está golpeando severamente a este planeta. No importa como ni de quien venga: apoyarlo significa apoyar las muertes de todas esas personas que no tení­an algo que ver de los problemas polí­ticos, culturales o religiosos (peor aún).

La verdad, no se si reí­rme o llorar con lo que está pasando. Creo que esto último es lo mas adecuado dado el grado de indefensión que tenemos.

Quien manda?

Primero, antier nos dan a conocer una interesante e ilustre conversación entre un empresario de la industria textil y un notable ex-senador, ahora diputado. Aparentemente (y ojo que no concedo nada) se da una suerte de negociación de reformas a leyes por debajo de la mesa.

Ahora, nos informan que debido a los movimientos pro-voto-por-voto, y a las amenazas de los integrantes del Frente Ampliado Progresista (formerly known as coalición por el bien de todos), el presichente Fox no dará el tradicional grito de independencia desde Palacio Nacional, sino que se verá obligado a trasladarse a Dolores Hidalgo, cuna del quesque movimiento de Independencia de México. En el Zócalo del DF, el grito lo dará Alejandro Encinas, jefe de gobierno del citado distrito, y compañero de partido del impugnante ex-candidato a la presidencia de la república.

En el primer caso, se estarí­a manipulando (de ser cierto el caso, insisto) la ley en favor de intereses privados, y no públicos como se supone deberí­a ser. En el segundo caso, el presidente de la república, nuestra mayor autoridad (así­ es, con toda la pena del mundo), se ve obligado a dejar de hacer algo totalmente tradicional debido, vil y llanamente, a amenazas de parte de grupúsculos que tienen sitiada la capital.

A todo esto, mi pregunta es: ¿¿QUIÃ?â?°N DIABLOS LLEVA LA BATUTA ENTONCES EN ESTE PAíS??