Monthly Archives: June 2006

¿Piensas votar?

Me pasaron este fabuloso cartón del genial Paco Calderón.

Es una serie de 4. El cartón tiene un link hacia el PDF que los contiene todos.

Por favor:

VOTA, VOTA, VOTA

No te dejes llevar por el
pesimismo estúpido de “no hay por quien votar” o “todos son iguales”. Al no votar, o al
cancelar tu voto, le estarás regalando un capital muy valioso tal vez
al que menos quieres que gane. Si piensas que el gesto de anular la boleta pondrá nerviosos a los polí­ticos, que les darás una lección y dirán “Oh, no! Qué está pasando que anulan boletas?” eres muy, muy iluso.

Recuerda: a falta de
mas simpatizantes, lo que buscarán es que cuando menos no votes por su contrincante.
Eso, seguramente, lo llevará al triunfo. 

Una vez mas: SE REBELDE, PIENSA, RAZONA Y VE A VOTAR.

¿Piensas votar?

 

Entre cuñados…

Leyendo y releyendo me encontré esto:

Artí­culo 50.- Las dependencias y entidades se abstendrán de recibir propuestas o celebrar contrato alguno en las materias a que se refiere esta Ley, con las personas siguientes:

I. Aquéllas en que el servidor público que intervenga en
cualquier etapa del procedimiento de contratación tenga interés
personal, familiar o de negocios, incluyendo aquéllas de las que pueda
resultar algún beneficio para él, su cónyuge o sus parientes consanguí­neos
hasta el cuarto grado, por afinidad o civiles, o para terceros con los
que tenga relaciones profesionales, laborales o de negocios, o para
socios o sociedades de las que el servidor público o las personas antes
referidas formen o hayan formado parte durante los dos años previos a
la fecha de celebración del procedimiento de contratación de que se
trate (Ley de Adquisiciones, arrendamientos y servicios del sector
público)
.

 

Entonces… ¿el susodicho celebró algún contrato? No. Ya con
eso deberí­a ser suficiente para dar por terminada la discusión. Pero
no; también han mencionado que “de acuerdo a la ley de adquisiciones,
no podrí­a trabajar con el sector público ningún pariente hasta el
cuarto grado”. Correcto, solamente que olvidan el detalle
“consanguí­neos”. Y hasta donde yo se, mi cuñado no es mi pariente
consanguí­neo.

También podrí­an mencionar la parte de la ley que dice
“Aquéllas en que el servidor público que intervenga en cualquier etapa
del procedimiento de contratación tenga interés personal, familiar o de
negocios”, por aquello de “interés familiar”. Lo malo es que, de nuevo,
el susodicho Jelipe Calderón no interviene en el procedimiento de
contratación, ya que fue en todo caso Pemex y la CFE, y no la
secretarí­a de energí­a directamente quienes establecieron los contratos.

Lo de las cajas ya me parece una mera vacilada. Ahora están
diciendo que “dentro de las cajas habí­a CD’s con mas de 400 páginas de
evidencia”. ¿Necesitaban entonces 3 cajas para entregar estos CD’s?
¿Que no sabrán que 400 páginas y muchas mas caben en uno solo? En todo
caso, ¿no cabrí­an en un solo DVD? ¿Para qué las cajas entonces?

Cortinas de humo…

Ahora también me enteré
de una denuncia pública de parte del PE-ERRE-DE contra el PE-DE-AN por
un supuesto delito electoral. Explican que “son al menos cinco las
empresas privadas en las que el PRD ha detectado que se utiliza la
infraestructura propia y los tiempos laborales para promover entre los
obreros el voto a favor del candidato presidencial panista”.

Caramba… ya no sabe uno que pensar. ¿Acaso no podrán ver
eso de “la infraestructura propia y los tiempos laborales”? ¿No es
acaso la empresa y sus dueños totalmente libres de hacer con estos
tiempos y con su infraestructura lo que les plazca? Dicen que lo que
hace la empresa es coaccionar el voto. Si el dueño de la empresa
comulga con las ideas de ese partido y les muestra propaganda de dicho
partido utilizando SU propia infraestructura y el tiempo que les paga a
sus empleados, ¿es coacción del voto? Entonces si yo a mis amigos,
hermanos o hijos (dado el caso) les hablo acerca de las ventajas que yo
creo tiene votar por tal o cual partido, también me acusaran de
coaccionar el voto. ¿No? Claro! A menos que se trate de Andrés Manuel
López Obrador.

Lo cierto, es que huele a temor. Mucho temor.