Monthly Archives: May 2006

Una noche muy particular

Hoy (bueno; ayer, realmente) no fué un dí­a fácil. Algo accidentado, dirí­a yo.

El
dí­a comenzó difí­cil, ya que el domingo mi familia polí­tica (que no es
lo mismo decir “mi polí­tica familia”), decidió -a invitación de mi
esposa- festejar el 10 de mayo en la casa, y como son de carrera larga,
todo terminó como a la 00:30 del lunes, y para no dejar la casa pies
arriba, hubo que hacer un poco de “talacha”. Barrer, trapear, limpiar
platos y vasos, y demás. El dí­a realmente terminó como a eso de las
03:00.
Como es de costumbre, me fuí­ al trabajo sin desayunar, y ahora sin
comer al empezar un curso, ya que los amigos de Super Salads no
pudieron comprender las complicadas indicaciones para llegar a la
oficina. Tal vez en las mismas estaban los de Estafeta, ya que no
supieron llegar con los manuales del curso. Luego, durante el curso,
una repentina lluvia hace que la energí­a eléctrica del local falle y
nos quedemos a media luz (pero eso si, muy romántico…).

El
curso finalmente terminó a la hora prevista y con las materias
planeadas para el dí­a cubiertas. Ya después del curso (a las 21:00
pasadas) lo único restante era pagar las deudas de honor, gracias a las
cuales me hice de mi fabulosa Panasonic Lumix DMC-LZ2.

En casa,
ya cerca de las 22:00, pude por fin disfrutar de mi familia. Un bonito
recibimiento de André, así­ como alimentar al pequeño, con una rica cena
preparada por mi preciosa marida.

Luego vino lo difí­cil. André
tiene una extraña forma de comportarse cuando tiene sueño. Parece que
todos sus sistemas se ponen en alerta máxima de tal modo que es cuando
en todo el dí­a, mas ganas de jugar tiene, aunque de un momento a otro
cae rendido en los brazos de morfeo. Esta noche fué algo similar. Sus
baterí­as parecí­an totamente cargadas. Parecí­a que la cuna no aguantarí­a
mas otro brinco.

Para intentar calmarlo, le puse la pelí­cula de El Rey León 1 1/2,
la cual el 90% de las veces tiene un cierto efecto sedante en André,
que termina durmiéndolo. Esta noche no fué asi. Antes cayó su temerario
padre, que el. Dado que la estrategia no funcionó, decidí­ hacerle
dormir a la fuerza. Ya estaba YO demasiado cansado y con sueño
como para seguir despierto solamente por su capricho. Entonces,
solamente lo acosté de muy mala gana en su cuna, no sin advertirle que
se deberí­a dormir, como ya lo habí­a hecho su madre y su hermanito, y
como YO querí­a hacerlo. El infante quedó callado.

Victorioso
me fuí­ a nuestra recámara a -por fin- descansar. No tardé mucho, ya que
a los pocos segundos el condenado chamaco comenzó a clamar por mi
presencia. ¿¿En qué pensaba este niño?? ¿Que ahí­ estarí­a yo toda la
vida para soportar sus chiplerí­as? ¿Que no se daba cuenta de lo cansado
que YO me sentí­a?

Fuí­ de nuevo, mas malhumorado, a
calmarle su teatro al desconsiderado casi adolescente (cabe aclarar que
está suficiente grandecito, con sus casi dos años). De muy mala manera,
le advertí­ que tendrí­a que dormirse, ya que no le quedaba de otra.
Cuando pensé que ya me habí­a hecho caso, me advirtió que habí­a hecho de
sus necesidades fisiológicas (vaya: que habí­a hecho pipí­). Mas fué mi
enojo, ya que -según yo- seguramente solo lo estarí­a haciendo para
tenerme mas tiempo despierto con el. ¿Qué podí­a hacer para hacerle
entender que YO YA necesitaba dormir? Me encontraba en una
situación muy desesperante. Le cambié su pañal, y de nuevo le advertí­
que ya se tendrí­a que dormir, al punto máximo de desesperación.

Y ese fué el momento.

Sin
sacar una palabra de su boca, y con únicamente el vocabulario de sus
ojos que -con mucha compasión por mi miserabilidad- se clavaron en los
mí­os, lo comprendí­ todo.

Me incliné sobre su cuna, dándole un par
de besos y caricias en su frente. Le deseé buenas noches con todo
cariño, y eso bastó para que, cerrando sus ojos, cayera en el mas
profundo de los sueños. Una gran carga de culpabilidad cayó sobre mi.

Ahora, después de casi una hora en que André decidió darme una
de las mayores lecciones que he tenido que aprender, sigo sin dormir
(evidentemente). Tení­a que escribir esto.

Aqui un fragmento de la magní­fica rola “Seremos escuchados”, de Mexicanto:

“Con un poco de suerte
probablemente vuelva
tranquila la mañana
y con ella la esperanza
de que retome vuelo
la paz que agonizando
pide esquina,
y se inclina
al oí­do de un pequeño
suplicando que le dé algunos consejos
a los viejos para ver si ocupan la sabidurí­a”

Saludos a mis dos lectores; ojalá y en alguna ocasión esto les sirva. 

Entre fuentes de poder

El lunes 1 de mayo pasado, algo sucedió con la compu que tengo en la casa que dejó de funcionar. De pronto se apagó, nada mas.

Como eso ya me habí­a pasado, y la vez anterior resultó ser la fuente de poder el problema, ya ni me preocupé. Solamente esperé al dí­a 2 para adquirir una fuente nueva (esta vez de 400W), y aproveché para comprar una unidad de floppy (no se porque, pero nunca ha faltado gente que requiere un favor y me lleva las cosas en diskette).

Ese mismo dí­a dos en la noche, lo primero que hice al llegar del trabajo fué desconectar mi entertainment center, para después bajarme del coche (aaaahhhh verdad!!!????). Ya cuando vi el equipo completo, lucí­a mas o menos así­:

Ya como que algo no me daba buena espina. Abriéndola, el asunto se veí­a menos halagador:

Finalmente, al quitar la fuente de poder, y notar que “algo” parecí­a suelto dentro de la misma, me di cuenta que, en efecto, ahi estaba el problema. Una breve sacudida evidenció la causa:

Dadas las cosas, procedí­ a limpiar la máquina, sucia o no (digo… a nadie le afecta un poco de pureza exagerada). Después de eso, instalé la unidad de disco de 3.5″, aunque no pude probarla, ya que no cuento con un solo diskette. Al final, ya tení­a mi entertainment centre up&running de nuevo.

Por cierto, las fotos fueron tomadas con mi completamente nueva Panasonic DMC-LZ2.